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LA ACEÑA DEL PUENTE DE LAS VEREDAS |
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La aceña del Puente de las Veredas está
situada en el término de Bohohal de Ibor, a unos 4 Km. del pueblo por
la carretera que conduce a Mesas. Sus edificios, casi ocultos por la
densa arboleda, se levantan a la orilla derecha del río Ibor, junto al
Puente de la Veredas, (puente,
fuera ya de servicio, construido por la Mesta en la Edad Media). |
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Pablo de la Llave Díaz,
a pesar de sus 79 años de edad,
la conserva con mimo y se rejuvenece explicando a los visitantes todos sus
detalles. La aceña fue construida por su abuelo, Pedro de la
Llave Rojo, al principio del siglo XX. Al lado de ella, un hijo de Pedro
y tío de Pablo, llamado Francisco de la Llave Chico, construyó en 1926 una pequeña central hidroeléctrica,
reconvertida más o menos en 1970 en molino por Pablo de la Llave, cuando la
pequeña central no pudo competir con las grandes compañías eléctricas.
Hay que
reconocer que casi la totalidad de los
molinos de esta comarca se encuentran en estado ruinoso, no tanto por culpa del
paso del tiempo cuanto por la acción de sus
propios dueños que los desmantelaron arrancando todo lo que podía tener algún valor, cuando la industria moderna
les hizo inviable el negocio.
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Pero afortunadamente con
la aceña del Puente de las Veredas no ha ocurrido eso:
se ha salvado de la ruina gracias a los cuidados que
de ella ha tenido Pablo de la Llave Díaz, pues cuando, allá por el año
1975, obligado por la industria moderna, abandonó la profesión de molinero, a
la que había dedicado toda su vida
(como también sus padres y abuelos), decidió conservarla.
(Esporádicamente la utilizó para moler pimientos hasta
aproximadamente el año 2000). Hoy la muestra
orgulloso como una
reliquia.
Las
características de esta aceña son iguales que las que tenían
las
aceñas de Romangordo en el río Tajo: su rueda hidráulica, llamada "rodete"[1], no es
vertical, sino horizontal, como la de los molinos; el rodete y la
piedra volandera están unidos por un solo eje; carece del cubo típico
de los molinos y el agua, procedente de una presa construida en el río Ibor, pasa por una compuerta que da acceso a un plano inclinado en
forma de embudo, llamado "saetín" y cae sobre el "rodete" haciéndolo girar. El rodete
está situado unos dos metros por debajo de la base de la presa.
Esta aceña disponía de dos "piedras" pero hoy sólo
funciona una, aunque conserva de la segunda todo, menos el rodete.
Tuvo en otro tiempo un cedazo, al que llegaba la harina mediante una
cinta transportadora, sobre la que ésta caía directamente al salir de
las muelas: todo este sistema era movido con la misma fuerza
hidráulica del rodete. Hoy la harina cae directamente en el hueco,
conocido con el nombre de "harinero".
Cuando funcionaban las dos "piedras", una estaba
dedicada exclusivamente al trigo, para hacer harina, y la otra a
diferentes granos para la elaboración de piensos e incluso al pimiento
para hacer pimentón.
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Nota:
[1] Las aceñas
solían utilizar rodete, mientras que los molinos con cubo
utilizaban el rodezno. Según explicación de Pablo de la Llave el
rodete es una rueda hidráulica que utiliza paletas o álabes de
madera, normalmente de encina en un número de 8 a 12, mientras que
el rodezno es una rueda hidráulica que utiliza álabes metálicos y
muy curvados en número de 36 más o menos.
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